Looks Luna, Luna celebra

Frescolitos Wedding: El vestido (prueba final)

Para la prueba final, lo ideal es tener los zapatos de la boda, así le coges el ruedo perfecto al vestido y ensayas cómo se va a ver en movimiento con ese taco en particular. Si deseas cambiar de zapato, también lleva el segundo cambio para asegurarte de que el vestido no vaya a rodar por el piso.

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En la prueba final ensayamos las «etapas» del vestido: es decir, como el mío tenía varias partes y formas de llevarlo, fuimos viendo esas opciones. Por eso, como podrán ver, en las fotos hay un vestido de encaje, luego una sobrefalda en siete capas de tul, un lazo en satín y el velo. ¡Esto me encantó! Al ver que podía jugar con las diferentes versiones que tenía el vestido, me fui imaginando en los diferentes momentos de la boda.

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Al final decidí dejarme la sobrefalda para desfilar, para el primer baile y para una gran parte de la fiesta. Luego me la quité y me dejé el velo con el pequeño agarre en el lazo, como podrán ver en la imagen aquí debajo –muchos insistieron en que me quitara el velo, pero este me hacía sentir empoderada en mi papel de novia–.

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Al vestido de encajes se le podía soltar o amarrar la cola con unos agarres. Mi mamá y Mich los localizaron para saber en todo momento cómo amarrarlos o soltarlos. Finalmente nunca los utilicé, pues preferí pasear mi cola toda la noche, ¡aunque me la pisaran!

En fin, para la prueba lo más importante es abrir bien los ojos y ver cada detalle para que quede perfecto y, por supuesto, ¡no perder ni ganar peso desde el momento de esa prueba hasta el día de la boda! Y si los nervios le hacen a uno perder peso, ¡hay que comerse una buena pizza!

P.D. ¡Viajar con un vestido de novia es muy divertido!

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