Looks Luna, Luna de 9 a 5

La sorpresa de ganar un Premio Soberano

[COLADO POR CRYSTAL]

Desde hace unos días hay un objeto plateado que me ha acompañado a pasear por varios programas de radio y televisión, por Bari, por Colourette, hasta por Barra Churchill a las seis y media de la mañana: el Premio Soberano a Mejor Actriz que gané recientemente, una de las más grandes sorpresas que he tenido en mi carrera hasta ahora.

crystal-jimenez-soberano-paseo

Cuando me nominaron por mi papel de la Detective Díaz en El Detective Willy, de José María Cabral, ya me sentía ganadora: solo por el hecho de que Acroarte tomara en cuenta mi primer papel protagónico en cine sentía un gran espaldarazo de parte de la industria del arte local.

Ese vestido de Jenny Packham que llevé para la ceremonia es el resultado de mi actitud de no enrollarme con las cosas grandes: era un vestido que Michèle y yo habíamos comprado hace unas tres colecciones para la tienda, y en ese momento no se vendió y decidimos quedarnos con él. Al celebrarse los premios en mayo, una época primaveral, el rosado pastel iba perfecto. Tenía otra opción de Jenny Packham en reserva, pero cuando me probé el rosado ante mis “estilistas” —mi mamá y mi hermana—, se hizo un silencio en la habitación y luego salió un “¡Wow!”. Ese era: con su cola discreta, el brillo sutil y las flores primaverales, el vestido estaba perfecto para una alfombra roja. Yo sentía que tenía que ir Crystal a los premios, no una Crystal disfrazada, y con ese vestido lo lograba.

Camelia, mi peluquera de confianza, se encargó de colocarle ondas duraderas a mi pelo naturalmente lacio y de resaltar mis ojos con la adición de pestañas individuales. Como se trataba de un día de fuego para las agendas de muchas maquillistas locales, preferí poner mi maquillaje en manos de alguien que conoce mi cara muy bien: yo misma. No me sentía producida, sino yo misma, y eso me dio una paz enorme. Mientras yo me ocupaba de los labios rojos, mi mamá se encargó de abrir con una planchita a vapor, una por una, cada flor del vestido que el clóset se había encargado de cerrar.

Quise agregar un accesorio, y aproveché una gargantilla de cristales que mi mamá había mandado a hacer para asistir a una boda. La complementé con unos aretes que me regaló mi papá, que llamo “las mariposas de la suerte”: de una manera u otra, solo los he utilizado para ocasiones memorables—por ejemplo, la cena de ensayo de mi boda y un cumpleaños de mi mamá—. Cuando leyeron mi nombre como ganadora, muchos seguidores en Instagram me escribieron para decirme: “Crystal, verdaderamente son de la suerte!” —había mencionado el origen de los artes durante una entrevista de la alfombra roja, y a muchos les llamó la atención ese detalle—.

Pero me adelanto: llegar a ese momento fue una cuestión para acabar con los nervios. Me acompañaron mi esposo Mariano, mi papá y su esposa, y mi hermano Ramón Emilio junto a Maeno. Al entrar al Teatro Nacional recibimos un panfleto con el orden de la ceremonia, donde indican los premios diferidos al inicio y los premios en vivo al final. Mi categoría iba a ser anunciada en vivo, pero yo no estaba muy nerviosa, porque estaba segura de que dada mi corta trayectoria y el calibre de las actrices nominadas en mi categoría, no tenía chance de premio. De hecho, unos minutos antes había recibido un mensaje en WhatsApp de mi mamá, resumiendo lo que yo ya sentía: “Estoy segura de que aunque hoy no lo ganes, algún día sí subirás a dar las gracias”.

crystal_jimenez_soberano_1

crystal_jimenez_soberano_2

crystal_jimenez_soberano_3

Y… Bueno, todo iba muy bien, hasta que de repente no anunciaron el premio de Mejor Actriz y siguieron con el de Mejor Bachatero, y de ahí con el programa en orden normal. Mi esposo, que estaba muy atento, se paró a preguntar y le mostró el cronograma a una de las personas de producción. Esa persona lo llevó hasta el comando central del show para que repitiera lo que había dicho, y al percatarse del error, el equipo puso todo en marcha para anunciar la categoría. Mariano apenas volvía al asiento cuando El Mayor Clásico y Yelitza Lora la estaban anunciando, y en medio del estupor y la confusión, con el corazón a mil por hora, al escuchar las palabras “Crystal Jiménez”, me quedé paralizada y ni reaccioné. Solo escuché cuando Mariano me dijo: “Mi amor, ¡TÚUUU!”. Y justo en ese momento, cuando me di cuenta de que había ganado, la cámara agarró mi reacción. ¡Dos segundos antes y me encuentra en Belén con los pastores!

Recuerdo que se me formó un nudo en la garganta cuando mencioné a mi familia, por todo el apoyo que había recibido de ellos en estos años.

Yelitza Lora me dijo: “Respira, respira” cuando me vio llegar al escenario hiperventilando. No recuerdo lo que dije, pero sí me acuerdo del sentimiento: yo sentía que me iban a pellizcar y me iban a despertar. Me sentía agradecida: no solo Acroarte había considerado mi trabajo para nominarme, sino que además decidieron premiarme. Lo que sí recuerdo es que, en mi discurso, se me formó un nudo en la garganta cuando mencioné a mi familia, por todo el apoyo que había recibido en estos años.

crystal_jimenez_soberano_1

crystal_jimenez_soberano_2

crystal_jimenez_soberano_3

Cuando salí tras bambalinas, me temblaron los tobillos y me puse a llorar sentada en la primera silla que encontré. En otro momento surreal, Luz García y Pamela Sued me encontraron ahí y me dijeron: “Eso es tuyo, ¡llóralo!”.

De ahí, con la adrenalina montada en una montaña rusa, pasé a la Sala Ravelo para la sesión de prensa. Tan feliz estaba que no reaccioné negativamente cuando la primera pregunta que recibí fue un grito desde el balcón de la sala: “¿Y quién tú eres?”. No lo tomé como un insulto, sino como una pregunta muy válida, pues El Detective Willy había sido una de mis primeras experiencias en cine. “Soy una actriz en Pampers, pero me siento feliz y sorprendida de tener este premio en la mano”, le respondí con muchísima honestidad. De ahí, respondí preguntas de mi trayectoria, de mis proyectos futuros… y no es un cliché: casi no recuerdo nada.

Sí recuerdo haber salido y abrazar a mi papá, a Mariano, a Ramón Emilio, a Maeno. Recuerdo cuando volví a la premiación y el mejor co-protagonista que se puede pedir, Fausto Mata, se sentó a mi lado; nos tomamos una foto con la estatuilla y le dije: “Fausto, esto es de nosotros”. Recuerdo leer un mensaje de José María Cabral en WhatsApp que decía “¡TE AMO! Disfruta tu premio que tanto te mereces. ¡Felicidades!”. Cuando finalmente llegué a conversar con él, le preguntaba: “Jose, ¿pero yo? ¿Yo?”, y él con su respuesta reconfortante me hizo pensar en todos los moratones que acumulé gracias a las peripecias de la Detective Díaz.

Antes de ir al after-party de Claro pasé por casa de mi madre; no quería hacer nada más antes de celebrar con ella, mi hermana y Nani, quien me ha visto crecer. Al entrar, me recibieron con pétalos de rosa, con gritos de felicidad, con saltos y abrazos. Por todas las palabras de apoyo que me han dado, por reconfortarme en momentos de crisis, por llevarme comida al set, por mi esposo por buscarme en lugares remotos de filmación a todas las horas del mundo, por mi madre asegurarse de que estuviera tomando vitamina C para levantar mis defensas, al llegar les dije: “¡Nos ganamos un Soberano!”. Ese premio era tanto de todos ellos como mío.

Después de bailar hasta que las suelas aguanten en la fiesta de Claro, fuimos a las 6:30 de la mañana a la Barra Churchill, con el sol afuera, a pedir mi sandwich favorito: salami Induveca, tres quesos, bien tostado sin tomate —ahí relajamos diciendo que ese emparedado debía llamarse El Soberano—. Desde los empleados hasta el guardia de seguridad quisieron tomarse una foto conmigo y con el premio. ¡Hasta me tocó cumplir mi sueño de meterme en el counter!

crystal-jimenez-soberano-payan

Ese premio que desde entonces tanto ha revoloteado por Santo Domingo —incluyendo una visita a mi abuelo Papi Milo, quien no podía hablar mucho en esos días pero aun así me soltó un “¡Tú eres una fiera!”— está hoy en mi habitación, esperando por el domo de cristal que tengo pensado para él.

Y yo, todavía hoy no puedo estar más agradecida de todo lo que sucedió ese día. ¡Gracias a todos por su apoyo!

Fotos escenario: Carlos Pérez